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La plaza de la Quintana y sus edificios más destacables

06/08/2018

El lugar donde está localizada nuestra oficina, la Plaza de la Quintana, es quizás una de las más interesantes plazas de todas las de la ciudad y uno de los puntos de visita imprescindible de Santiago de Compostela.

Según la etimología medieval, el nombre de Quintana era equivalente a praça, es decir, un espacio abierto de uso público, en el que se vendían diferentes productos de alimentación o víveres.

La plaza está divida por dos niveles, separados entre sí por una imponente escalinata, siendo la parte superior la llamada “Quintana de Vivos” y la inferior  “Quintana de Mortos”. Este último nombre es debido a que se conoce que este espacio fue, hasta 1780, un lugar de enterramientos. Posteriormente, por razones de falta de espacio, el cementerio fue trasladado a Santo Domingo de Bonaval y finalmente al actual camposanto de Boisaca.

Siendo la segunda plaza más grande y con mayor importancia histórica de Santiago de Compostela, después de la conocida plaza del Obradoiro, en ella confluyen varios elementos arquitectónicos interesantes, a parte de la fachada Este de la catedral, de la cual hablaremos más tarde.

En primer lugar, en el nivel superior nos encontramos con  la “Casa de la Parra”, ejemplo de arquitectura barroca gallega, del siglo XVII y obra del aclamado arquitecto Domingo de Andrade. Fue construída para el Cabildo catedralicio, ocupando el el lugar de la primera notaría y casa consistorial de Santiago, derribada en el siglo XVI. El nombre de este edificio sale del llamativo relieve de la fachada que representa una vid. Algo muy curioso de esta casa es su característica chimenea, desproporcionadamente grande en comparación al resto del edificio. Esto es debido a que en la época, tener una chimenea de gran tamaño era símbolo de importancia y alto nivel económico en la ciudad.

Enfrentada a este edificio encontramos otra obra del mismo arquitecto, la “Casa de la Conga”, lugar donde se encuentra ubicada nuestra oficina. Se trata de un conjunto de cuatro viviendas construídas en 1709 y rematadas posteriormente por el célebre arquitecto de la fachada principal de la catedral, Casas y Novoa, ideada originalmente como vivienda para los canónigos catedralicios. En ella, por la misma razón que la anterior, vemos como también resalta en su cubierta una gran chimenea. Sin embargo, cuenta con un estilo mucho más clasicista que la anterior, con un pórtico corrido en la parte inferior y una apariencia bastante sobria.

No debemos olvidarnos tampoco de hablar del Monasterio de San Pelayo de Antealtares. Su historia se remonta a los inicios de la catedral de Santiago, y al comienzo de las peregrinaciones a la ciudad. Situado frente a la cabecera de la catedral, fue originariamente un monasterio de monjes bajo la advocación de San Pedro  y a mediados del XII de Pelayo, mártir gallego. Su labor se centró desde un principio en el cuidado del Altar del Apóstol (de ahí su nombre),  en el servicio litúrgico y en la atención de los primeros peregrinos, siendo fundado por Alfonso II en el siglo IX con este fin. Actualmente, sin embargo, es un convento de monjas benedictinas de clausura. En su fachada podemos ver una lápida que recuerda a los Literarios, estudiantes que combatieron contra Napoleón durante la guerra de la Independencia, mientras que en su interior podemos encontrar magníficos retablos barrocos e incluso un órgano del siglo XVIII.

Por último, el otro elemento que rodea la plaza de la Quintana es la fachada este de la Catedral, junto con la llamada torre del Reloj o de la Berenguela, nombre en honor al arzobispo Berenguel de Landoira, que ordenó su construcción en el siglo XIV. El arquitecto Domingo de Andrade añadió el remate y la ornamentación barroca de esta torre, que rodea a la mayor de las campanas de la Catedral, también llamada Berenguela, con un peso de 14 toneladas, cuya nota do grave puede oírse marcar las horas. Por otro lado, el largo muro barroco que protege la cabecera románica de la Catedral continúa hacia la Puerta Santa, meta de los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela en busca del Jubileo que aguarda a quienes atraviesen la Puerta de bronce, siendo esto posible únicamente cuando el día 25 de Julio coincide en Domingo, y por lo tanto es año santo. El resto del tiempo, esta permanece permanentemente cerrada. A ambos lados de la puerta están colocadas 24 estatuas sedentes de apóstoles, patriarcas y profetas, todos ellos procedentes del coro románico construido por el Maestro Mateo en la nave central de la basílica y que fue deshecho en el siglo XVII.

Sin embargo, uno de los elementos más reconocidos por los visitantes en esta plaza es sin duda una de las imágenes míticas compostelanas: la de un pilote de granito de considerable altura construido hace años para sujetar los cables de un pararrayos de la catedral que por las noches se transforma, gracias a la magia de la luz y sus sombras, en un misterioso peregrino con bordón

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